lunes, mayo 05, 2008

Vuelta, de



Y miro la vida que queda detrás de los huecos y las flores, de las ventanas semiabiertas y los visillos entrecerrados; de las pinzas de la ropa que permanecen en las cuerdas de tender; del olor que despierta la colada recién puesta, de las formas que toman los trapos luchando con el viento. Miro la vida y la busco y me gusta imaginármela, como cuando me dejaba avanzar de noche, en Sevilla, en el bus, camino de casa, agotada, vencida, triste, con la única emoción de atravesar los 16 minutos a pie desde la parada para aterrizar en el umbral de mi hogar... Mi hogar... ¿Mi hogar? Hogar... Años tras de mi, tantos, pesando, contando o descontando, convirtiendo pareos de colores en alegres cortinas, camas en confortables sofas, telas en cariños, noches en mullidas estancias abiertas, de luz, repletas. Así me iba haciendo 'mi hogar', a fuerza de no querer ver paredes en las paredes sino mis sueños, de transformar mis días en batallas de alegría y ganarlas, una a una, minutos tras segundos, todas, desde el alba hasta el anochecer pintando tabiques de otros cuartos, encontrando y hallando maletas cargadas de cosas que se fueron sin que me diera cuenta de ello.

Y atravesaba Sevilla, esa Sevilla tan venerada como añorada, sola en un bus, deseando llegar a una casa solitaria y vacía y lejana, llena de estancias que se me escapaban; y lo hacía ansiosa de recibir, de tener. Tras un exilio sin final, tan lejos de la que llamaba 'mi casa', de lo que era, había llegado... por fin, y sólo me veía, despacito, transitar en la noche azul, toda yo, en un bus de una ciudad que ni siquiera sabía cuanto la amaba y como me pesaban los kilómetros y kilómetros que había gastado hasta caer rendida allí, como una pelota golpeada por un revés fortuito que encuentra su hueco y yo, aún dolorida, despertaba...
Y observaba atónita la luz, que se escapaba de esas ventanas, las más lejanas, allá, arriba... Miraflores Luis Montoto, Eduardo Dato, Santa Justa... Se sucedían las calles, dejaba atrás los edificios, me colaba en ellos e imaginaba la vida. Esa que no es necesario crear, sino la que brota sola porque es. Ese apacible calor... Imaginaba... mientras yo, desde abajo, rodaba y aguantaba como podía las piezas de mi rompecabezas sin saber ni siquiera si encajaban; cargándolas encima sin entender cómo había llegado, cuándo, cuántas... expectante ante la incertidumbre al igual que un matemático que se detiene en seco antes de ese trazo definitivo que le llevará a desbaratar años de incognitas mientras, yo, ignorante, veía la noche cerrarse desde ese bus, y alejarse las luces y recogerse la ropa tendida tan sólo esperando alcanzar, quizás, aquel lugar que llamaba 'mi casa'.

jueves, febrero 14, 2008

De Galileo a los Alamos

A veces no me da tiempo.
Y, no lo digo.
Aquello que parecía un milagro soy yo, y no lo digo.
Hoy vivo en ella y vivo tanto que quizás no lo he dicho.
No digo que vivo en tu respiración y en tu aire, en los huecos que dejas en el tiempo, en tu caminar tan rápìdo y alegre, pizpireto e inventado, haciendo equilibrios para no caerte, que nunca lo haces, sólo te mueves entero, al completo descubriéndote a cada paso, maravillándote de hacerlo, encandilando en ellos, asombrado de que los que te siguen con la mirada no se levanten y te imiten porque eres así, por tu ingenua seguridad, por tu cándida fuerza, por la firmeza de tus palabras, por lo que esperas tranquilo... Y, no caminas, sino que bailas casi por al borde de todo: de tus querencias, de tus deseos, de tu poder, de lo que escondías y lo que cuentas, de tus acercamientos y palabras. Estás ahí y donde todos te ven, yo te encuentro.
Y no te digo que vivo en tus días, cálida, anidada, acariciando tus pligues cada mañana como una discípula aventajada que se sonríe feliz de tus enseñanzas, de aprender, de querer más y continuar creciendo. Y hago saltar las piedras que me estorban, tras voltearlas y hago historias con las palabras que se nos encogen en la garganta y me limpias con el viento sostenido entre tus dedos.
Y, no te digo, pero me oyes, despertando en la noche para escucharte cerca, para asegurarme que no te has ido, que me amas. Vivo cada día sacando cositas pequeñitas de dentro, amasando verdades, doblegando mentiras, encontrando sitios nuevos, atrapando tus manos con mis recuerdos, peinándote de besos, acariciando tus silencios, alimentando caminos, no dejando que se me enreden las palabras.
Vivo asombrada de estar encontrada y habituarme a ello.
Vivo y a veces no te digo, que vivo contigo.

martes, febrero 12, 2008

Acqua 'hasta el cuello' 1º parte

Los días que se tejen y destejen y se van y se vienen y te llevan y te devuelven, Y no les haces caso porque sigues un camino que no te dice, que no te marca, que no te habla, aunque lo fuerces: no te habla. Las mañanas a los pliegues de una piel pegada, feliz y abierta, hecha de algodones y trapos que huelen a otro tiempo y que te acarician con su perfume y te posan pequeños besitos en la cara. Y lo miras y lo ves y le hablas... Tu luz. Su luz. La luz que se cuele etérea, pausible por la ventana que es ténue y tranquila y me sacude y se me cuelga del cuello y me susurra a gritos que corra, me dice que salga, que vea la vida, que la cuente, que la explique, que la admire, que me aferre a los días como a las noches, que pruebe el manjar de no hacer nada, de vivirlo todo, de llenarme de palabras vivas en piel, que cree y amase mi tiempo propio el que vine a hacer, no el que te dieron para que lo estiraras.
Y me desvelo, desperezando mi alma y sonriendo con timidez a las curvas rosadas que me dejas en el alma.
y me desperezo con descaro, mirando la luz que ya no pide permiso para esconderse, sino que ha inundado mi voz y me deja ser y hacer, nada.

lunes, marzo 05, 2007

Porronpon ponnnn!!

Querida María, querido Marco Antonio (si es que me oyes) estimados compañeros de fatigas, amigos todos... Tras un periodo largo, larguísimo de mirada interior, regreso, vuelvo de nuevo a juntar letras y contar deseos, a crecer y probar, a equivocarme y sonreir, a caer y a saltar. Vuelvo a dar a las a lo que tengo, a lo que soy, a sumar, que nunca restar y seguir pasito a paso hasta el final, sin dejar de seer yo, aquí o allí.

martes, febrero 20, 2007

Tiempo nuestro

Estoy aquí.
No he llegado, he resurgido sin apenas inmutarme, pasando por alto los vacíos y las prisas vividas; valoradas las pérdidas y las ganancias, minimizados los dramas, vuelvo en mi. Tan ocupada he estado en cosas sin importancia que apenas he tenido tiempo para observar lo que me rodea, lo que importa. Eso, que me devolvió la vida cuando la perdía a gotas, y eso, lo que me dió la risa y los amigos de verdad. Aquellos con los que parodiar los días, las tardes , los desastres, la magia, las penas, las huídas y llegadas ; aquellos a quien mirar a los ojos, tocándoles el alma. A muchos de sus hombros, de sus sofás y sus cenas; al sentimiento abierto, a sus abrazos y a sus bailes debo lo que soy.
A ellos, y a saber reir y llorar a tiempo.
A muchas palabras rotas y otras pintadas.
A alguna fiesta improvisada..., debo lo que soy a mi, que no he dejado de sonreir, ni siquiera cuando ya nada quedaba; a que aún me sorprendo y espero con los ojos pintaditos de estrellas, aunque éstas estén a años luz de mi mirada a que me caigan directamente en la cara.
Lo debo a que no me importan las salidas, ni tampoco las entradas, sólo las estancias.
A que no me asustan los adioses ni las visistas inesperadas.
A mi caminar despistado por las puntas de los zapatos y los zarcillos enredados enredados en el cabello, los cristales sucios y el reir apunto.
Estoy aqui, enterita, llenando el tiempo de cosas bonitas: de palabras dulces, de abrazos atragantados, de barro, de pantalones que se deshilachan; de los bordes coloreados de una mantita, de descombinar colores, de mezclar mi vida con tus manos, de lo inesperado, de la ternura del que no se lleva nada más que lo que entrega.

Debo todo lo que tengo a que nunca tuve nada, ni siquiera lo que tenía tuve y no hubo más remedio que ir haciendo un envoltorio de los restos que quedaban y las telas bajo las que me cobijaba.
Estoy aquí, escondida tras los cartones de Ikea, los libros por leer, los teléfonos que pierdo y reencuentro y las agendas caducadas; aquí, en el borde del 'estar' y el 'ser'; entre esquinas de aventuras y las intenciones perdidas de los que nunca hicieron ni harán nada. Aquí, con mis manitas al aire. Estoy debajo de muchas felicitaciones de Navidad que me han caido encima sin remite alguna, aplastada de buenos deseos y encorsetada por cosas que nunca me preocuparon, ni me preocupan ahora.
Estoy aquí. Y estoy entera... casi diría que, tras estas palabras, estoy también nueva. :)

miércoles, enero 03, 2007

La uva gorda, los calcetines nepalis de Miguel e Ikea

Podría decir muchas más cosas, pero a veces con pocas, basta :)

miércoles, julio 19, 2006

mom amour

Amar.Amar ahora. amar ahora y siempre. Amar cuando naces y vives y esperas y te baña el sol de septiembre y la arena y el viento salado del estrecho. Amar las tardes que nacen: las de invierno grises, las de verano azules y verdes. Amar tus recuerdos, amar los nuestros. Amar ahora y para siempre. Amar en firme, amar porque no se sabe hacer otra cosa; porque no se nace para nada más que para amar con ternura, con dolor, con desgarro, fiel a ser. amar en libertad, soltando las manos
Amar ahora y desde siempre; amor por dentro; abierta, de frente. Amar aunque te sorprenda la muerte, aunque los días te brillen. Amar, amar porque lo llevo escrito en la piel, con lágrimas,con luz, con sonrisas, despacio, amar mirando, amar viéndote, amar sin dar un paso más en faldo, queriéndote, feliz, sin puertas de atrás, ni ventanas de socorro. Amar de verdad... ni empieza ni se termina. Es.

lunes, julio 10, 2006

'Los besos'

Si alguien alguna vez me pidiera un beso, no se lo daría.
Los besos no se piden, se dan.
Llegan a tí, porque son tuyos. Se entregan. Surgen, están ahí, antes de que lleguen a ti.
Viven en los huecos del aire que se forman entre dos.
Allí se quedan libres.
Arropados en miradas.
Naces con un número indeterminado de ellos. Tienen dueño. Tú sólo los llevas puestos.
Cuando lo tienes enfrente lo sabes.
Cuando los das por dar, lo sabes.
Cuando no es la persona, te delatan.
Cuando amas, te señalan.
Yo he besado por amor y con desamor, con miedo y por locura,; he besado de noche sin labios a mi lado,; he besado de día al sol, he besado hasta no poder más; he pedido con la mirada que me besaran para encontrar mi hogar; me he muerto besando, He besado furtivamente ,apasionadamente, pérdidamente; he llorado mientras me besaban.
Pero el beso donde se escuchan los misterios y las respuestas sigue dentro de mi.
No importa el tiempo, ni los besos, ni el ritmo, ni los labios... No importa nada que se pueda contar. Nada que se pueda guardar. Nada que se pueda pesar. No vale nada que no te puedas llevar.
Y yo llevo puesto besos, sin necesidad de abrir mis labios.


:)

(...)

viernes, junio 16, 2006

'Sushi fatal'

Dicen que somos lo que comemos, he aquí porque mis formas se asemejan cada vez más a un bollito recién hecho que a un espigado espárrago británico, el problema es que de bollito gustosote a barra 'manía' la línea puede ser muy ténue. Mis líneas, dignas de entrar en el concepto mujer 'Dove', tiene que tener algo que ver con las molletas (definición de un pan típico de Ceuta) que me comía de pequeña, en el trayecto de vuelta de la panadería a casa.

En fin, que mi adicción a la miga viene de herencia genética todos los 'Gomez' -según mi madre que no pertenece a esta saga, por supuesto -son de comer 'bollos de pan' :)- y yo -por desgracia- (siempre según mi madre, claro) soy Gómez lo que traducido viene a significar que "No he sacado nada bueno", o lo que es lo mismo, 'que mis genes son una porquería, vamos' porque pudiendo ser de cualquier manera, soy de la manera de los Gomez, que debe ser como llamarse Capoletto, un estigma y aquí en este punto es donde comienza el listado de grandes personajes de la estirpe Gómez que lo único que han hecho en su vida es comer bollos con manteca y que se inicia con la magna presencia de mi abuela y de ahí la cosa va mejorando o empeorando, según se mire, hasta llegar a los 120 kilos de mi primo Fernando.

Ayer con mis formas 'Gómez' reeducadas me planto con mi 'look' niña buena, que ahora es el que he asumido, en casa de Sarita, bajo un diluvio universal, para despedir a Maite que se va a Alemania. Y allí estaba la japonesita, cocinando, una belleza oriental, educada, que hace 'sushi'.Yo, que hasta los 15 años no había probado ni una pizza y ni siquiera sabía que existían, -seguia una sanisima dieta mediterranea española- eso del 'sushi', del curry, del pan de pita y demás gastronomía cultural me supera. Cuando me dicen eso de: ahora vamos a un oriental, a un paquistani, a un eslovaco. Yo sólo pienso en las patatas bravas, los revueltos de gambas y mis empanadillas caseras. Es una herencia de los Gomez, que somos simples, por decirlo de alguna forma, en el comer y apostamos siempre por lo seguro y cuanta más patata y manteca lleve,mejor.

Total que en el agape, mientras charlamos y reimos llega el momento de desgustar el 'sushi' que no es otra cosa que pescao' muerto, crudo -con la de enfermedades que debe traer esto del fondo de mar...- y yo, sonriendo, y sin apartarme de mis aceitunas sevillanas, porque mi bisabuela paterna -la Gómez, precisamente- era sevillana y mi bisabuelo, de Alcalá la Real -Jaén- y eso pues está en tus genes; y, tú ves una aceituna y te entra una alegría...; sin embargo, veo un pescao' muerto sin identica' envuelto en una hoja verde, con calabacin aplastao', todo junto y no siento nada. Asi que cuando Sara me invitó a que probara tal manjar, la japonesita -cuyo nombre traducido al español significa 'oler bien'- y yo, que traducido es -'la que trae la felicidad'- nos miramos sonriendo y claro, entre amigas no toca más que tirarse a la piscina:
-''Mira, Ikumi -le digo sonriendo y en son de paz- es que a mi lo crudo, como que no..., además, esto trae de enfermedades...' - y tuerzo el gesto para exagerar la expresión-.
- 'No, no, muy sano... en Japón gente no morir...' -dice la muchacha que 'huele bien'.
- 'Ahhh... -asiento con cara de preocupación- ya... es un alivio sí... -le digo- pero es que a mi esto de comer pescao' sin pasarlo por el aceite...no se, no se. Si llevamos siglos cocinando con aceite de oliva en este pais es por algo...-argumento segura de mi misma, mirando al foro que me observa y buscando su aprobación-.
-' Mujer, si tiene calabacin y arroz, ya veras que bueno está' -me suplica Sara, con su sonrisa de '¡comételo ya coño!'
Todas me miran, sonriendo, expectantes y yo, con mi horquilla en la frente y mi sonrisa angelical, me voy p'al 'Sushi', cojo los palillos -cada uno con una mano, mal comienzo- agarro el 'sushi'. Se cae. Se desmonta lo de dentro. Se sale el calabacín -dicen todas sin dejar de mirarme, yo no distingo nada-. Lo busco. Lo cogo como puedo y lo meto otra vez en el pack ese de revuelto.
Levanto la vista y miro a mi alrededor, todas me animan a seguir...
Sonrió.
Cojo el 'sushi' - otra vez-.
Lo tiro en un recipiente donde dicen que hay soja. Se cae dentro. Me quejo. Lo dejo en la soja (con la esperanza de que se olviden de su existencia). No lo hacen... Me dicen que lo saque rápido que es sólo un poco, no toda la soja. Lo cojo. Me gritan que me lo meta en la boca ya.
Lo agarro de nuevo, lo miro, me lo meto en la boca entero...
Y llegan las harcadas... (:))
Miro a sara.
Miro a Mónica.
Miro a la que 'huele de puta madre'.
Mastico...
Mastico...
Mastico...
Sigo masticando... (es la primera vez que mastico 38 veces un alimento en mi boca)
'Oler bien' está contenta...
Empiezo a llorar...
(Les digo que es de la emoción, pero para mi que son los campos de olivos que se resienten)
Se me caen dos gruesas lágrimas.
Sara se está meando de la risa.
Yo sonrio con la boca llena... Les hago gestos de tranquilidad con las manos...
Intento no pensar y me apunto mentalmente 'llevar una botella de aceite de oliva siempre en la maleta para ocasiones puntuales e inhóspitas'.
Acabo el 'sushi' ante el clamor de la mesa que constata que, efectivamente, me da asco lo crudo.
Me quito el sudor frío de la frente. Y pienso en todas los kilos de 'patatas a la pobre' y 'empanadillas caseras' que el cuerpo menudo de 'Oler bien' va a tener que soportar...
Cuántas lágrimas cuesta a veces 'traer la felicidad'.

martes, junio 06, 2006

Ese bloc de anillas

Maite se va a Alemania y como testamento vitalicio me ha dicho que deje de escribir (en este blog) y que lo siga haciendo que como estudio de mercado ya está bien y que ahora toca otra cosa. Yo también me estaba dando cuenta de ello, escribía y escribo demasiado y muy de dentro.
No voy a hacer un alegato de porqué escribo o de porqué no. He escrito siempre.
Cuando era pequeña pasé una semana en casa, enferma, sin ir al colegio y mi madre me preguntó que quería para pasar las tardes y yo le dije: 'un bloc de anillas' y me regalaron un bloc de anillas, precioso, que tengo grabado en la memoria, con el dibujo de una chica muy guapa en la portada, las hojitas a cuadritos y margen rojo y mi primer recambio de hojas. Tenía seis o siete años y estaba emocionadisima. Asi que, todos los sábados me despertaba y en la cama, tapadita con las mantas me ponía a escribir. Escribía hasta que mi madre me sacaba de la cama. Mi cuarto, que compartía con mi hermana, daba a una especie de barranco, donde había de todo y enfrente estaba la casa de mis sueños, donde yo pasaba las tardes. Tenía una azotea altísima donde el cielo parecía más cerca de mi.
También veía un monte que había enfrente, por donde pasaba una carretera -con los años, al pasar por aquella antigua casa vi que era un simple montículo - con sus flores sueltas y, de vez en cuando, hasta con las cabras y vacas.
Como Heidi pero sin Pedro :P.

Desde entonces he escrito para ser yo.
A los 9 años (esto si que hay quien lo sabe) me sentaba a ver Lou Grant con un bolso donde llevaba mi libretita de periodista, mi bolígrafo Bic naranja, que era más selecto, y mi primer carnet de periodista, que me hice con mis propias manos,teniendo en cuenta que siempre he sido muy torpe con las manualidades :) , y la palabra 'cartulina' provocaba en mi un ataque de ansiedad infantil.
Escribir es lo que me ha salvado.
Escríbia las crónicas de las bodas a las que acudía invitiba.
Escribía las historias de neustras vacaciones.
Escribí al amor, al desamor, al dolor, a la ausencia, a la soledad interior, al no saberse de nadie, al alma que tú sabes que te espera pero no sabes dónde, a la vida.
Escribí en mi primer trabajo de Literatura en la Universidad un alegato que Maria angels me obligó a quitar, diciendo que lo guardará para mi que era demasiado para eltrabajo.
Escribí una libreta blanca con tapas de flores y rayas toda una madrugada, relatos de amor y desasoiego, de dolor, y de entrega, la misma noche que conocí a Fernando, 32 páginas.
Escribí cartas de amor.
Escribí cartas de auxilio.
Escribí palabras de ira.
Escribí a Alfredo el padre de Anabel cuando falleció para que ella supiera lo afortunada que había sido.
He escrito para las personas que he amado y amo. Y, no son muchas.
Y escribo porque es lo único que tengo, que es mío, que no se agota, que no debo a nadie. Escribo porque no he sabido nunca decir 'te quiero' hasta que me lo pusieron en los labios; porque no he podido llegar a tiempo; porque me he perdido muchas veces; porque olvidaba los cumpleaños y los regalos, porque tengo la cabeza en mil cosas; porque me he excedido más d euna vez, porque la distancia entre dos que están cerca es la peor, para ordenar mis ideas, para que me leas. Porque siempre supe que mis renglones, estaban escritos ya...

martes, mayo 16, 2006

Miss Hulk

Para atenuar la rachita mística y ante la desilusión, momentánea, de María y todo el departamenteo de Comunicación del SAS de la Junta, fervientes seguidoras de este blog y su historia subliminal :), paso a dar un toque de luz y color al mes de mayo; mes de las flores, de las madres, de la Virgen María, del amor, de los cambios de ropa de armario, de las mudanzas colectivas, de la segunda Pascua y, de la puesta a punto fíisca y mental.
Yo he reiniciado mi puesta a punto :)
Ni me reconozco.
El otro día le agarré la muñeca a Maria del Mar para impedirle pagar en un bar y se la solté cuando me percaté de que aquellas lágrimas gruesas y negras que le caían no eran una visión óptica de mis gafas, sino el rimel que se le corría mientras se retorcía de dolor. Me miró atemorizada, arrinconada en la barra del bar, espetándome un: '¡¡me has hecho daño... ayyyy' - con los ojos como platos. 'Coño, que debilucha que eres' -me excuse yo con mi habitual estilo y diplomacia.
Claro a esto contribuye que Maria del Mar (la Fernández) no camine, sino que se deslice por el suelo gracilmente, yo, cuando camino, dejo constancia de mi paso por la tierra, y el suelo retumba; que no devore kikos o pipas, sino extrañas galletitas con formas irreproducibles llegadas del Japón que ella saborea, jactándose en la segunda y que yo miro con absoluta repulsión. En su caso, debe contribuir también que de saltitos moviendo las manos al compás, cuando hay que cruzar la calle, o adelantarse, o coger sitio en el cine, es que parece que la estoy viendo...
Y yo allí, agarrando su mano, sin darme ni cueta, sin apenas hacer esfuerzo, mientras que, con la otra robaba croquetas del plato de mi otra amiga y gritaba al camarero... Realmente, veía que intentaba decirme algo, inmovilizada, pero como yo hablo más alto (claro...) y más rápido, no la oí. Y así se quedó con su rimmel Channel haciendo surquitos por su rostro bronceado y yo, como una Supergirl, avergonzada de mis super poderes.

Este proceso de transformación de Bea a Increible Hulk ha ido llegando poco a poco... Como llegan esas pequeñas cosas que luego forman tu vida y no puedes estar sin ella, como llega el amor, como llega la alegría, en fin, llegando, vamos.
El primer síntoma apareció cuando traté de sacar la maleta con la ropa de verano del altillo para comenzar a enviar cosas a mi madre y mudarme del convento ese donde vivo; propuse que lo haría sola, las niñas me gritaron a la vez. "Noooo, no lo hagas... es peligroso, ten cuidadoooo...!!!'
Yo, allí.
Con mi camisetilla de tirantes, mis pantaloncillos cortos, observándolas corretear por el salón, escandalizadas ante mi decisión, preguntándome que cromosoma exactamente era el que compartía con ese grupo de histéricas.
Hice caso omiso.
Sólo iba a coger la maleta del altillo, no a probar una nueva vacuna contra el Antrax.
No había puesto un pie en la escalera y ya estaban todas agarrándome por los tobillos y, pidiendome, por favor, que no lo hiciera, que era mejor que esperase a que viniera un hombre...
¿Un qué...?
¿Un hombre...?
¿Tenía que esperar que viniera un hombre a esa casa de histéricas sectarias, que se pasaban la vida rememorando lo mal que las habían tratado sus novios, sus ex, sus futuros? ¿a esa casa de represivas que eran incapaces de ver con naturalidad una relación entre un chico y una chica? Qué un hombre de verdad, no un sucedeneo, atravesara esa puerta y les diera una mínima conversación me parecía algo de ciencia ficción... Y entonces si que las miré, como el que mira al que está en otro plano, como el que ve pasar por delante suyo una vía paralela, que observas pero con la que no te cruzas, ni te mezclas.
Y me di cuenta, de lo lejos que estaba de ellas y de los hombres de mujeres como ellas.
Así que esperé...
...
...
...
"Suficiente.
Ya he esperado -les comuniqué-
No hay ninguno debajo de mi cama.
No hay ninguno en la nevera (únicos sitios donde habría algo de interés en esa casa :P)? -les dije- asi que0 bajo la maleta solita".

Me subí a la escalera, fui quitando cosas, cogí la maleta me la puse en la cabeza, me apoyé con las manos, y la bajé como pude ante sus incrédulas miradas...

A mi me gusta esto de ser fortachona.

Si ya lo dice mi tía... '¿quién te va a querer así?' Pues no se... ¿Un hombre? Super Coco me gustaba, no está mal para supergirl; se le veía tan suyo, tan tierno...

domingo, mayo 14, 2006

La historia de Maite (II)

Maite y yo nos volvimos a ver tras la odisea que vivimos en aquel trayecto de Málaga - Sevilla. Lo hicimos este sábado. Con un sol que parecía invitarnos a vestirnos de flamenca y una preciosa y sexi camiseta de mil colores que estrenaba yo (pa' suplir el estrés que me causa el gimnasio), que parecía reflejar toda la luz que tengo por dentro, y que esta semana se ma ha fundido vagamente, aunque para luego brillar más :) Nos reencontramos, tras esperarla pacientamente hora y media: nos reímos, nos conocimos y nos dispusimos a reclamar nuestro dinero del alquiler del vehículo de aquel viaje fatídico e iluminador para mi a Sevilla. Asi que, teniendo por destino el aeropuerto nos fuimos para allá. Voy a ahorrarme la hora y media que tardamos en llegar a la terminal B y mis irónicos comentarios:'¡¡¡¿¿Queé es esto???', '¿Qué pueblo es?' -me preguntaba - ' Benalmádena-. :) Y hala !! a reirnos las dos. 'Ay, bea, lo siento siento tardar tanto para llegr'. 'Muje no te preocupes -la tranquilizaba yo- si tardaste seis horas en hacer Málaga -Sevilla, la relación distancia -destino va bien, estamos en el tiempo previsto'.
Pasamos una mañana tranquila, rellenando papeles, hablando de espíritus, de fuerzas del Más allá, de fenómenos extraños, de sus ex novios, de la posesividad en el amor, del amor puro, de las decisiones, del no miedo, de los caminos abiertos, de filosofía, de hacer la vida, de las coincidencias, de sus proyectos, de mi regreso. Acabamos en la Champañería, un local cutre, barato y archipopular, donde comes bocadillos muy baratos regado con todo tipo de champan. Allí, las dos, con champan rosado, muy rico, bocata d echorizo, de pie, croquetas y allí, comencé a escuchar la segunda parte de aqula historia de amor que me comenzó a contar a principios de semana.
Escuché como todo comenzó una semana antes de feria de hace dos años, como ella siempre había estado enamorada de él, desde pequeña, como supo -tarde- que él también lo había estado siempre: como se fueron juntos a jerez y, en ese viaje, ella se dio cuenta de lo que él sentía y como no podía creer que esa suerte tan grande fuera para ella, como él hizo intentos para que ella se decantase y le pidió que le esperara y, como ella, incrédula, se quedó cortada -aqui lo que dice la novia de David, Nuria, 'cuando estamos cerca de conseguir lo que queremos nos entra el terror escénico'-. Fueron los mesajes que llegaron después, los que confirmaron el sentimiento entre ambos y que parecía decir algo que no constataron. Ella ya estaba empezando con otro chico y él se echó otra novia y, en cinco meses, se casó y 90 días después le escribió un sms para decirle que siempre habia estado enamorado de ella, y ella le respondió que porqué había tardado tando en decírselo y que le hubiera gustado oirlo mucho antes para estar juntos. Y se planteó irse a Sevilla. Se vlvieron a ver y los fuegos artificiales saltaban y como durante una semana no tuvieron ni un minuto para hablarse y, como, tras hacerlo, tras sobrecogerse, la comodidad, el temor y las circunstancias los sentó de bruces.
No se si Maite y su primo verán recompensado su sacrificio, su resignación, su forma de aceptar que ya quizás 'no debía ser'. No se si Maite y su primo se mirarán por la acera de enfrente pasar dentro de diez años, en otra Feria de Abril cualquiera, conotras vidas tejidas, templadas. No se si Maite y su primo podrán engañarse toda la vida.
No lo se, pero tampoco debe preocuparnos, Maite sabe que por muchos hombres que quiera nadie jamás la dejará desnuda frente al universo como la sonrisa de plata del hombre del que se enamoró a los 8 años, a los 14 a los 20 y a los 27 y él, que nadie será dueña de su alma como esa niña que quiso desde que la vió mirarle por primera vez. Sino creeemos en eso. No se en qué se puede creer.

viernes, mayo 05, 2006

La historia de Maite

Conocí a Maite de una forma extraña, como he conocido a las personas más importantes de mi vida. Esas personas con las que, sin saber porqué, tienes una confianza absoluta, la sientes cerca, te gustan y tú les gustas a ellas y hablas y comunicas. Hay quien critica esta forma mia de hacer amigos, pero no conozco otra, para el amor y la amistad de verdad debe existir la atracción inmediata, la empatía, el gusto por la conversación y el silencio, por respetar al otro, por escucharle, por la sonrisa y que todo eso suceda con absoluta naturalidad, sino ya estamos hablando de una costumbre o necesidad que, tarde o temprano, termina. Así conocí a Maite, en una de las situaciones más extravagantes de mi vida. Me pareció simpatíquisima y por eso me sumé a su coche con destino Sevilla. En ese viaje, donde ella conducía y yo hacía bromas al lado de dos italianos y una embarazada reciente iban a pasar muchas cosas, muchas. Yo hablé de mis proyectos, de que regresaba a Sevilla a vivir, escuché 'More Than Words' en ese coche y hablé de algo muy mío, algo que ya me estaba sacudiendo, aunque de una forma muy discreta como de pasada. De pasada para todos menos para ella, que fijó la vista en mi a través del espejo retrovisor y yo en ella, pero no pude sostenerla. Es muy difícil sostener la mirada de una escorpio cuando quieres guardarte algo para ti, lo saben.
Maite sólo hacía repetir una cosa: '¿por qué nos habremos encontrado? 'Esto no es casualidad, es cosa del destino'. A mi me parecía algo exagerado, pero no, tenía razón. ¿¿Por qué voy en este coche contigo y tres más, cada uno con una historia, si deberíamos haber llegado a Sevilla en avión?
Ya tengo la respuesta.
En aquel viaje sólo supe que Maite acababa de romper con su novio. Hoy se más.
Quedamos para Feria. Me llamó para vernos justo el sábado noche por si estaba en el Real, pero yo me encontraba tomando una cervecita sobre un tatami y nada ni nadie me iban a mover de mi posición de Flor de Loto, nada ni nadie que no estuviera también sobre el mismo tatami.
Hoy hemos hablado, ella y yo, y lo hemos hecho como lo hacen las amigas que se reencuentran en esta vida, directamente al corazón. Sin entradillas, sino al tema.
Me ha preguntado cómo estaba y le he contestado lo que sentía. ¿cuántas veces puedes hacer eso? ¿Cuántas veces sabes que quien pregunta quiere oirte, no cumplir expediente?
Le he hablado en frases cortas y sencillas. Muy directas, muy sinceras. Muy claras. Sabía lo que estaba diciendo. No sabe nada de mi, sólo que le gusto y que le parece que tengo un corazón noble; no se nada de ella, sólo que me gusta, que me parece una amiga de esas para siempre. Y ahora tengo respuestas.

Maite me ha explicado como perdió al hombre de su vida, como dejó escapar una oportunidad y, sobre todo, como le pesa.Me cuenta como él, hace año y medio, le confesó que ella era la mujer de su vida, que siempre la había amado y hablaron de las oportunidades que habían tenido y que habían dejado escapar. Se conocian de siempre, se habían querido y, por circunstancias, no pasó nada más. Ella no se atrevió. Me explicó como él se le declaró por teléfono, hace medio año y, como estaba ya casado con otra chica. Como se reencontraron y vivieron media hora de amor, hablando y mirándose a los ojos y él le confesó que siempre la había amado y ella le replicó que siempre le había esperado, que porqué no se lo habían dicho los dos antes y que se querían pero estaba su mujer. Como le propuso estar juntos y ella no pudo. Y, como, sobre todo, le pesa el no haberlo intentado. Maite no ha podido seguir con su novio y esta feria, para ella como para mi, tenía otro significado. Su traje naranja tenía otros ojos, su sonrisa tan abierta tenía otro destinatorio, sus vidas tan llenas de amor, de esperanza, de luz y de alegría a medio hacer.

Y yo, por primavera vez en tiempo, me siento una privilegiada tocada por la Diosa Fortuna, aunque sólo sea de lado, aunque sólo sea de casualidad, quizás porque al que le correspondía se salió de la cola. Tengo la sensación de haber recibido una lección de vida, siendo yo la que oye, no la que narra; la que se sobrecoge, la que se da cuenta que tiene entre sus manos una historia triste y, por primavera vez, no es la mia. La que consuela aunque no sea necesario, Maite sabe bien dónde está y lo que hace y lo que me dice. Y, compruebo emocionada porqué Maite estaba en ese coche ese día, porqué hice ese trayecto, porque la vida se me estaba abriendo; todo porque ahora es tiempo de hechos, no de dudas.

jueves, mayo 04, 2006

'Espera sin limites...'

'Cree sin límites, aguanta sin límites; no sabe de envidia... es comprensivo, no es mal adecuado ni egoista, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. No pasa nunca.'


Anoche Petra y yo escuchábamos a Jesús Quintero hablar del amor. Las dos juntas en el sofá de su casa, cerca de la playa;
las dos calladas, con dos mentitas poleos en sendas tazas, la mía sobre la mesa, la suya sobre sus manos; las dos,
tras una cena de 'risotto' con esparragos y bombones 'Baci' mensajito incluido, vino Mayor de Castilla y fuet alemán. Las dos calladas, no era necesario hablar. Las dos, tras encontrarnos, tras explicarnos, tras regalarme un 'cazamarisposas' para mi cumpleaños para que lo use con éxito en mi nueva etapa.
Anoche nos dejamos embaucar por 'los ojos de brujo andaluz' (según palabras de la propia Petra, que es alemana y todo lo que sabe de Andalucía es de verme a mi hablarle con pasión, con dolor, con alegría) de El Loco de la Colina, por su voz penetrante y sentida, por el amor que nos invadía. Y él hablaba y nosotras oíamos, asentíamos, metidas en nuestro mundo, en nuestros sueños, perdidas en algún lugar de nuestro pecho, de nuestros huecos, de los brazos del otro, de la voz, de los caminos recorridos, de un único destino : '¿Dónde duele el amor?' 'Aquí', 'Aquí, aquí duele, en el centro de uno mismo. Aquí, aquí, aquí'.
Sí, la espera... sin límites, hasta cuando ya no te quedan fuerzas pa' levantarte e irte; el dolor, sin límites, hasta cuando ya te tienes más que reir feliz porque no hay más remedio que seguir; el aguante, sin límites, sí, sin límites, sin límites. Y Petruski con los pies sobre el sofá, la manta sobre sus piernas, embobada, y yo, embobada a mi vez, de que ambas estuviésemos siendo conscientes al unísono de que la Tierra no gira, que está detenida y de que hay algo más grande que todos nosotros, que nos deja libres, que nos lleva, que nos habla, que no es para todos, que es sólo para unos pocos, que es sólo, y sólo es, amor. Todo.
Las dos. Allí. Sin tazas ya, arrebatadas, mirándonos por dentro, repletas de todo, de tanto.

martes, abril 18, 2006

Dr Fleming



... Ni de Torroba, ni de esas salchichas con espaguettis que comíamos en tu casa, ni de las postales que te enviaba en Navidad y verano, ni de los domingos que pasábamos en el Hogar de los ancianitos, haciendo compañía, ni de las tardes de iglesia, ni de la foto montado encima de un 'Curro' con la pancarta de 'Nos vemos en Hannover 2000' (parecía tan lejos...) ni de tus pantalones blancos y tu anillo de oro, ni de todas las cosas de historia que me enseñaste, ni de la tarde en casa de Mercedes haciéndonos fotos, ni de tu expresión 'bien despachá' cuando comíamos tarrinas de helados por la tarde con tu amigo Jorge, ni de Nuevas Voces (ya se, ya se... te debo un ejemplar), ni de las cenas en mi casa nueva, ni de los 'armaos' de la Macarena, ni de todas las risas, ni de lo poco que me importaba que te metieras conmigo, ni de lo grande que tienes el corazón, ni de lo cariñoso que eres, ni de que fueras mi complice con Fernando, mi consejero en mis pasos, ni de todas las veces que me llamabas para decire que te casabas y todas las veces que me lo creí, ni de las lágrimas que me quitabas con tu sobriedad y sensatez, ni de lo que me reía contigo, ni de lo objetivo que eres, lo sincero, lo poco adulador, lo poco que te entendía a veces, lo verdadero, de nada de eso me acuerdo porque no necesito acordarme, ni pensarlo. Eso, soy yo.

'Por respirar serena...'

Dos horas de siesta; mentitas poleos para después de comer y cenar olvidados al lado del sofá; la melva con cebollita; la 'aguja palà' tradicional de mi madre y de la tierra que me vió nacer; mis carreras por la Marina al atardecer, justo cuando el cielo hierve a rojo fuego y me baño en luz, en lo que soy, en lo que siento, en mis días y no hay nada más que yo... y el horizonte; las nubes rosas y naranjas y amarillas. El azul del mar, el océano salvaje que me llama, que me conoce, que me espera...Me asaltan las lágrimas, son mías, parte de mi, ya las conozco, caen por dentro. Ahora que ando sin defensa, sin trinchera, sin barricada, sóla yo; como nací, como llegué, como me hice, solita yo, aún blanda, aún sufriendo, aún..., aún viviendo y aún sonriendo, siempre. Viva sin huídas; la luz cegadora del Estrecho, el aire limpio de la mañana, los paseos por la orilla de la Rivera con la mirada fija en las cúpulas de la catedral; el sonido de los pasos de la Semana Santa, allá a lo lejos; los encuentros sin esperarlos a medio mañana, que el móvil no suene, que no sepas ni donde está y que no te preocupe saberlo..., quedar y no aparecer, que nadie se enfade por ello, que todos esperen, que nadie se quede, que todos te digan, que nadie llame para saber porqué; silencios lleno de vida, el rumor de las olas antiguas que vienen a saludarme una y otra vez, que la vida corra en paz, sin hora fija, sin cita previa, sin bien ni mal, sin juicios fáciles, sin ideas preconcebidas, sin tiempo, ni luna llena, ni canciones de amor, ni voces. Que la noche sea noche; el día, día; mis lágrimas, amor.

Cuatro días para ver que por muchas espinas que me invente, con las que esconder mi verde luz, mi sentir, mi dolor, mi pureza, mi yo sigue intacto, en el mismo lugar, temeroso, cálido, habitado.
Carita de niña perdida, de honda mirada, de antigua alma, con el corazón entregado, esperando
sólo un abrazo para dejar de inventar.

No hay más verdad que la que cada uno lleva escrita, no importa los párrafos que te saltes al leerte, están ahí.

jueves, abril 13, 2006

Gonzalo Bilbao



Cuando veo estas caras me acuerdo de un pasillo lleno de gente, del sol de Sevilla a las cuatro de la tarde, de mi 4,75 en Historia del Mundo Contemporáneo en Junio; de mis vaqueros ajustados, de Eduardo diciendo que mi sonrisa era perenne y le alegraba los días, de la melena negra y larga,tope sevillana, de la profesora de lengua (tras dos suspensos consecutivos, conseguí aprobar con un 8,75); de los abrazos al reencontrarnos con mis amigas; de las tardes de cervecitas, del Capote; de David Hidalgo y su cámara de fotos; de mis camisetas de manga corta con motivos divertidos, de esas mañanas de junio esperando los exámenes finales; de mis carreras por los Jardines del Valle, del sol implacable que se colaba por las ventanas del Aula IV; de mis sueños, de mi primer viaje con Esther y Adri a Ceuta; de las colas de la Expo; de Ferdinand de Sussiereee (posiblemente mi aborrecimiento por la lengua francesa provenga de aquel infierno de libro que no se si llegue a leer, pero que no entendí, seguro).
Cuando veo estas caras me acuerdo de mi primer año en Gonzalo Bilbao, del horizonte que no se acababa, de la oscuridad de Sevilla de la noche, de Merchi en su residencia de estudiantes, de cómo Lucía se remangaba las mangas de los jerseys, del cariño reescondido de MariAngels, de la psicina de Esther e, inevitablemente, de la bicicleta negra de Javi mariscal, atravesando la entrada de la facultad y con ella nuestra existencia.

Cuando veo estas caras de luz, pienso en lo afortunada que he sido, disfrutando de la maravillosa y simple alegría de compartir en amistad, de vivir, de reir, de no esperar y de querer en libertad.











miércoles, abril 12, 2006

'Yo soy una muje' enferma'

Mi amiga Leyani es de Cuba. Tardé un mes entero en aprenderme su nombre, no sabía si es que ella no lo pronunciaba bien del todo, o es que yo no lo entendía del todo bien. Lo cierto es que siempre que estábamos con amigos y le presentaba a alguién decía, así rapidito... ' y esta es laaaaani...' o ' aquí mi amiga elaniiiiii' e inluso 'mira mi amiga de Cuba olaaani' :s
Y aquí como la gente no suele ser indiscreta, se quedaban con cara de circunstancia perpetua, la saludaban y me volvían a preguntar y yo insistía en juntar vocales y consonantes así, a lo loco, y acababan creyendo lo mismo que yo: que no me habían entendido bien o que yo no lo había dicho bien. Menos mal que la pobre chica me dio un día una tarjeta suya del trabajo y pude leer: LE-YA-NI. Leyani y yo intimamos en una 'calçotada' de esas de invierno, con masia incluida, chimenea, salsa y convidados, limpiando sillas las dos; ella sin quitarse sus gafas Rayban y con su chaquetón blanco nuclear y yo riendo detrás de ella, mientras repetía a voz en grito ante el resto de concurrencia que permanecía impasible: 'Ay, chicaaaaa, ¡menos mal que no soy negra... sino lo que me faltaba... negra y cubana...!' l

Pues aquí, Leyani, la cubanita, es una de las personas que más me hacen reir y que lleva la naturalidad y la tranquilidad propias del Caribe en sus venas. Separándonos un Océano de vida, de experiencia, de formas de ser y vivir, gastamos la misma manera de mirar al horizonte; tenemos en común mucho más que lo que pueda tener con algunas personas que me rodean desde hace años: heridas que te hacen vivir, un amor profundo, alegría y una fe extraña en el otro.
Leyani es la inventora de las frases célebres. A ella se le debe la mítica frase expuesta a la queja del vecino que acudía por enésima vez a protestar por los ladridos del perro : 'ay señor, venga cuando quiera a quejarseee.Yo soy una mujer soltera y sola que necesita distracción'. :

En una sociedad cargada de falsas palabras, de huecos mal rellenos, donde todos fingen lo que no sienten, Leyani es, con toda la tristeza de sus días pasados, un rayo de luz. Ella apenas lo sabe, ahora se lo cree un poquito más, porque ya le he hecho ver el arte sereno que encierran sus palabras sabias, certeras, vivas, haciendo reir por la sencillez y la trágica verdad que dejan escapar. Un acto de valentía en los tiempos vacíos que corren.

Aún me acuerdo de aquel paseo por Ceuta, hace dos veranos, con Esther Úbeda, la Vivancos, la madre de Esther, su novio y Elio, hablabámos de Sevilla, de Fernando, del amor, de nosotras, reíamoos y me detuve en un puestecito medieval donde vendían pendientes de cristal, me probé unos cuantos y me quise llevar unos redondos, pero la Vivancos me dijo que mejor unas lunas rosas. Asi que me llevé las lunas, no había andado ni dos pasos, acercándome al grupo cuando espeté un: ' la verdad es que me gustaban los redondos'. 'Bueno -me replicó Esther- pués cambialos'. 'Da igual - le dije- total si estoy desequilibrá...' Aquella frase hizo historia.Los cuatro estuvieron riéndose toda la noche y yo no entendía porqué... no era graciso, era lo que pensaba :)

Cuando Leyani, tirada en el sofá, nos interrumpió a Carmen y a mi para decirnos: 'Mirad, yo soy una muje' enferma. Tengo trastornos bipolares, lo único que me faltaba a mi es obsesionarme porque me van a quitar el piso', Saltamos a reir las tres.
Nunca la sinceridad y la realidad habían sido tan hermosas ni tan humildes.

domingo, abril 09, 2006

Lo que no pasa



De la artista sevillana Granadita.

Para los que alguna vez encontraron su tierra.