domingo, enero 22, 2006

Del chestiano Carlitos

"Tú no eras la que estabas tan mala...: '¡Ay! ¡¡es que he venido fatal de la tripa!!. Hoy no ceno... bueeeeno algo suave... ¡Por favor, una botellita de agua natural que estoy muy mala...! y pa' resecar el líquido y no hacer charcos por los interiores de mi cuerpo, un bocadillo de lomo por favor... Rubén, ¿¡unos chupitos?! vale... ¡Ah pues esta bueno! ¿eh? Esto de la botella ésta roja del bar de mi colega... Veeeeenga vaaaaa, vamos al Cangrejo, pero media horita solo ¿eh...?'
Pero nanooooo!!! un poquito de rigor con tu persona misma!! que desarreglo visceral sufriste ayer!! dejate el barbecho ese!!"


El siguiente texto está extraído de una comunicación privada entre el chestiano carlitos y todos los demás chestianos (inclusive yo misma, que no soy chestiana pero tengo un acuerdo bilateral intercomunitario que me permite moverme con libertad en ésta y otras 'manas', que por algo soy sureña) porque si hay algo que caracteriza a esta peculiar 'manà' es la carencia absoluta de intimidad: no importa lo que hagas, ellos lo sabrán antes y más rápido. Con precisión absoluta. Son las ventajas de la comunicación verbal que funciona mejor y más veloz que los mails, los sms, la Guía del Ocio y los carteles subliminales del ayuntamiento juntos. Y también que siempre hay uno cerca, un chestiano, digo, que lo ha visto todo o parte y que sabe qué piuede pasar o no.
Reflejo este pequeña muestra para que se reconozca la gracia de carlitos y mi 'modus operandi' habitual y desde siempre que consiste en. dejarse llevar.

Perfil del autor: El chestiano Carlitos es el que tiene la vena más artística de todos los integrantes de la maná chestiana que pulula por las calles de esta ciudad, solviantando a los buenos y responsables ciudadanos: cantautor, compositor, toca la guitarra (y lo le que dejen... creo :), tiene inquietudes musicales, artísticas, curiosidad innata, cocinero de paellas memorables (olvidado queda...) con iniciativa para las acampadas, las escapadas, las barbacoas ytodo lo que significa reunión y hermanamiento con el mundo vegetal en toda sus manifestaciones, donde el trepa como las cabras. El chestiano carlitos que es mú resalao' él, como se dice en mi tierra, es un deportista nato y tiene una capacidad para no alterarse, mirar de frente y camuflar en su sonrisa todo lo que piensa, lo que pensará y lo que puede pensar. No esconde o si, que nunca se sabe lo que es capaz de hacer un tipo que dice 'euuuu' al despedirse.
Proxima vez, más.

miércoles, enero 18, 2006

Como un beso relleno de agua

"Hay quien nace viejo y muere de lo mismo.
Sin enterarse siquiera de su paso por la vida.
Hay quien nace y muere joven, eternamente joven,
renovador y creativo".

De la web de Gran-adita, una artista sevillana
con corazón y me quedo sin palabras.
www.gran-adita.com

Para mis Divine, la galapaga, la Chacón, Kelly,
Lucky, Maritere y todos los que soltamos al aire
una sonrisa rellena de besos alboratadores, carcajadas
cubiertas de chocolate
y nos agarramos a ellos para volar y volar y volar...

martes, enero 17, 2006

Perdernos en los matices

Mi amigo Pedro es profesor de Tecnología en un Instituto de Barcelona. Es catalán. Nacido en Cataluña. Su padre es de Terrasa, su madre de Granada, del mismo pueblo que mi amiga de la facultad, Silvia, de Churriana de la vega. Sergio da clases a un compedio de niños de un barrio de Barcelona, donde la policia en versión 'Mozo de Escuadra' acude dos veces al día; donde hay niñas que, con doce años, han abortado ya una vez; donde el personal de secretariado tiene que intervenir, entre documento oficial y ordenanza de archivos, con patadas y gritos en las peleas de los alumnos; donde la mitad de los niños no acude a clase y fuman y beben en los pasillos y los padres buscan a los profesores con más violencia que la que emplean sus hijos en defenderse.
En este peculiar ecosistema se gesta la sociedad del futuro. Los chavales hacen lo que pueden o lo que les dejan: tratan de respirar sacando los pulmones fuera y braceando apartando los ríos de inmundincia que les llegan, voltean las horas de un mundo que no les es cómodo, que no les da la cara, que no les enseña nada más que a desear,a poseer, a merecer y donde muchos de ellos acabarán imitando hazañas como las que hemos visto recientemente por la televisión: quemando cajeros con o sin inquilinos. Su única salida parece que sea la de sacar a pasear la mente y el abandono por las calles, golpeándote contra los adoquines, contra el dolor, contra el desprecio que genera más desprecio. Así entretenidos para más honra del poder, en sus miserias, sin encontrar la salida y si la ven, sin saber cómo abrir la puerta.

En esta interesante prueba de subsistencia, si el destino te otorga la casta de peón en esta nueva sociedad occidental estás bien jodido. POrque nosotros, aquí, ya tenemos castas como en la India y cada vez más y más marcadas. A mi amigo Pedro le ha tocado lidiar con un nuevo formulario. No sólo se pasa las semanas sacando a los niños de los lugares más variopintos de la ignorancia, tratándoles con dureza, ganándose su respeto, sirviendo de soporte, bebiendo con ellos, riendo con ellos, cuidadando como educador de ellos; ahora, la Generalitat le va a poner un coordinador linguístico que delatará las veces que utilice el español en las clases. No les pondrá un mediador intercultural, que ayude a respetarse, ni un asistente social, ni siquiera trabajará en pro de un plan de estudios más tolerante, equitativo, fuerte; unas clases de apoyo... No, les dará unos formularios a un responsable de aula, que ni siquiera sabrá como rellenarlo, para que señale con una cruz cada vez que utilice el español con ellos.

No me asusta la cruz.
Lo que me da pánico es lo que se queda en el camino.
Lo que me da pavor es que ni siquiera puedas ya morirte de pena en la calle, porque te multan.
Lo que me espanta es que no exista el principio de solidaridad.
Lo que me quema la piel, las entrañas, es que a mi compañera de trabajo no le parezca mal que se lleven a los méndigos 'a otro lugar donde no molesten, pero bien'
Lo que me deja sin aliento es que mi amiga N. funcionaria, me haga creer que sus ideas son liberares y 'modernas' y pueda discutir sobre ellas con vehemencia mientras grita a pleno pulmón 'apártate' y hace un gesto despectivo con la mano a alguien que le ofrece CD's piratas.
Lo que no termino de entender bien es si soy yo la que distingue los matices o son los otros. Creo que no hay diferencia entre tú y el otro, creo que no existe, porque no somos lo que hacemos sino lo que sentimos, pero a quien la haya inventado le ha ido muy bien;

lunes, enero 16, 2006

Empanada colombiana a mandibula batiente

Pasamos una nueva madrugada de sábado haciendo eso para lo que nos pagan desde algún lugar: reir a carcajada limpia. Volvimos a hacer el paesillo este típico de las Ramblas, con caja de croasanes, nuestros vestidos regionales bien puestos y atusaditos, la banda cruzada y el caminar pausado porque la puntilla almidonada de los bajos del traje (que es mu joio por todos los revoques que lleva) se nos quedara agorratá de todo el agua (y lo que no es agua) que hay en la calle y que va chupando, chupando y chupando, hasta que se queda todo tieso como una piedra, haciendo difícil el movimiento gracil de nuestros cuerpos esbeltos. Realmente, la imagen que debemos dar es una versión viviente del paseillo de las muñecas de Famosa caminando hacía el portal, que todos los niños setentañeros llevamos impresos en la mente... la morena, la rubia y la pelirroja... Asi en medio de la Rambla, con bandejita de abortos de croasanes, (omito el momento en que el señor los ponía en la caja, sin ninguna delicadeza ni sentido práctico, ni precinto de calidad...).
Y, repartiendo en amor y compaña a diestro y siniestro: un croasan pa'ti, otro pa' este. Te hacemos una prueba, ahora una pregunta. Hasta los policías nos alentaron a la generosidad. Parece una tontería, pero acabar así una noche es plantar una sonrisa al mundo, retarlo a que ría, enseñar que puedes dar sin poseer.

Lo necesitaba, necesitaba reirme a carcajada limpia hasta que me doliera el estómago, las lágrimas se me saltaran y no puediera aguantar las palabras. Las tres con la boca abierta y doblando el estómago para sostenerlo, porque las barbaridades que decíamos eran cada vez más ingeniosas y las sumábamos y seguíamos y más y más. Y es el momento de hacer amigos, de decirle a la gente las verdades: 'que ojos más bonitos tienes, guapo', ' a ver si nos vemos otro día', 'que simpática que eres'. Cada vez que rememoramos este momento suceden cosas, voletamos las horas, acariciamos las palabras y sumamos a algún nuevo mortal a nuestro tren sin billete.
Alli, en lo alto del escenario del Limón, comiendo empanadas colombianas, conversando maravillosamente con Lili, la payasa del local y cocinera a destiempo, con sus 41 años, sus tres hijos, sus sonrisas, su melena larga, su simpatía, su paseo por el Albaicín. Así, nos vimos, a los ojos, sonriendo, llenándonos, tranquilas, porque no esperábamos nada ninguna de las otras, ni queríamos nada, ni buscamos nada. Sólo estar, alli, riendo 'con el estómago como rien las españolas' hablando, cogiendonos, midiéndonos las voces, las lágrimas de pura risa. Y así es como debería ser siempre.


C

viernes, enero 13, 2006

Lo que importa

"Lo doloroso, en el lecho de
muerte, no es morir, si no descubrir que no hemos
vivido. El miedo no es por la separación de lo que
amamos, si no por la propia decepción de aquello que,
pudiendo, no fuimos capaces de amar.

No duele la muerte, sino el dolor reprimido, el llanto
no llorado, la alegría no compartida, el amor no
amado..."

Lo más difícil en esta vida es aprender a vivir. Vivir
con una sonrisa, como una luz, como un rayo, fiel
a uno mismo, a nuestros sentidos, confiando,
queriendo, diciendo 'Te amo', dejando
marchar, corriendo para volver, destrozando planes, deshaciendo
besos, desordenando vidas, sin normas, con reglas
para romper, corazones para compartir, Vivir en la
igualdad con otros que también sienten y viven y sonrien
y te abrazan y no preguntan y no preguntas, y no hay
categorías, ni imposiciones sociales,ni bien ni mal,
ni sentimiento de culpa,ni remordimientos, ni te dejas envenenar
por los cobardes, por los asustados, por lo que poseen y temen
que te salgas del redil, que realmente, puedas hacer y vivir
como te apetezca, sin sufrir,
Vives así, huyendo de los que tan sólo respiran, creando
puentes transparentes, sin barandillas, dando la mano
y acompañando a las almas que spon como la tuya.

Para Sarita que es un rayo inmenso de luz y vida.

lunes, enero 09, 2006

Derroche

El sábado abrí mis ojos con la tristeza habitual de estos días y dispuesta a cortarme el pelo, como aquella otra vez hace ya muuuchos años, que tras una noche de lágrimas me levanté con una sonrisa, unas tijeras y le pedí a Mercedes que me cortara el pelo y al sol de sevilla que me quemara la piel.
Desperté dispuesta a dejarme ir, sin rumo fijo. Aún de madrugada para ser el dia despues de estas aceleradas Navidades y sin saber aún que iba a saborear las delicias de una ciudad aletargada, somnolienta, nublada y, maravillosamente, solitaria. Me percaté de lo maravilloso que era estar sola, absolutamente sola por fuera para oirse por dentro, para sentirte que allí, escondido, estás tú... que no te han matado como creías, todavía no... Y te sonríes delante del espejo, y te vas y te sientas feliz a tomarte a un chocolate con bizcochos SOLA, felizmente SOLA, sin prisas, sonriéndote despacio. Y escuchas al farmaceútico decirte 'guapa' y sonries más, porque en esta ciudad de autómatas, hay tímidas voces que se buscan.
Y María del Mar me acaricia el alma de mis recuerdos. Ella, con la que me encuentro al mediodía, parareirnos felices. Las dos sin prisas, paseando, me devuelve la sonrisa a los labios, la alegría, de encontrarme sin fingir, de no tener que ser otra, sino yo misma; ella que ha crecido conmigo, conla que no es necesario que sea nadie más que yo.

Y hablamos, y compartismos y llama Petra, mi Petra, solita tras irse Mario un mes a Australia. Mi Petra a la que quiero tanto, con la que conecto tanto, la que me arropa tanto y de forma improvisada le digo que se venga a comer con nosotras porque se que todo va a ser dulce ysuave, que nadie va a competir contra nadie, a sentirse más o mejor, sino que vamos a estar en igualdad,ls tres, sin agonios ni las prisas típicas de los de aquí; y nos juntamos las tres; ellas sin conocerse, pero, esta vez si, disfruto de que se conozcan, de que se entiendan. Dos de las personas que más quiero, que mejor me entienden, que son yo y yo ellas. Y de la comida y la conversación sobre lo humano, el amor, nosoitras nos acoplamos a tomar un café en casa de Maria del Mar, que me llena un tarro vacio con Nutella, extraida de un bote de tres kilos que le han regalado por Navidad. Y nos reimos de las tonterías, de los errores, de nuestras peleas y decididmos que porqué detenernos ahí, ya que estamos tan a gustito, tiramos otra vez las tres a la calle, de compras. Y Petra se prueba un precioso gorro azul con una flor enorme que la hace más dulce a ella, y a nosotras, reir pero que desecha y yo decido regalárselo, a escondidas :) y juntas acabamos de tienda en tienda, criticándolo todo; hablando de suegros; narrándole a petr como maria del mar me consiguió mi primer novioa los 17 años, un corto mental que me agobio mi último verano de niñez pero que me presentó al que si que sería mi primer novio, su primo: David Gaona, con el que sí que me sentí yo misma, causando una crisis familiar ;) Y, otra vez reimos a carcajadas.
Terminamos el día, felices, con un café, con la sonrisa de los chicos de la mesa de al lado, no para de sonarme el teléfono yy sonrio más al charlar con Lucky, mi Lucky porque se acerca la hora de ir de fiesta, pero yo ya tengo la mía: está por dentro, donde tras días de soledad, rodeada de algunas personas que me hacian aguas, he comenzado a ver florecer mi hierbita verde, esperanzada, soy feliz, de reconocerme en los ojos de mis amigas, en el alma de los que quiero.

domingo, enero 08, 2006

Margaritas a los cerdos

No hay nada peor que sentirse solo rodeado de personas. He pensado mucho sobre esta situación en la que alguna vez me he encontrado y que, creo, no soy la única. Va por épocas pero también por personas, por situaciones, por evoluciones... Para mi se trata de estar en un desequilibrio constante entre lo que tú eres, lo que quieres ser y lo que los demás te están obligando a ser en ese momento. El malestar puede ser muy agudo e insoportable. Asi me he sentido algunos de estos días: sola entre la multitud, al principio pensé que se debía a mi misma y el muro que levantaba para resguarecerme de los demás; pero ayer llegué a la conclusión que se trata de estar con las personas equivocadas, de dar a las personas equivocadas, de querer ver a los otros como te gustaría que fueran no como son, simple y llanamente como son; y así, te percatas que te sientas sola porque ellos jamás tocarán lo más profundo, secreto y hjermoso de ti: todo lo que eres, todo lo que enseñas, todo lo que quieres, todo lo que amas; eso que deseas fervientemente dar, que estuyo y nada más que tuyo y que nadie,ni siquiera por asomo, pueden llegar a imaginar. No puedes pretender que la verdad que eres, toda ella, llegue a todos por igual, a personas que corren, que grita, que buscan, que te exigen, que te vacian y agotan.
Sarita me salvó, la noche de Reyes, de acabar dando y dando y dando ysentirme absolutamente destrozada por no saber a quién doy, por dejar que otros manoseen mi interior a su entojo, dejándome sin reconocerme, atada, abandonada. Sarita, su alegría, buen humor y NATURALIDAD, detuvieron en seco este constante derroche de sentimiento, esta sensación de echar margaritas a los cerdos, y taponó con su sincera calma, y su hosnetidad mis huecos. Los ojos de Sara como los de Marta, la claridad, la luz, su mirada de frente son como los míos, no notó límites entre ellas y yo, no los percibo, hablamos al mismo nivel, un mismo idioma, de la misma forma, con el mismo sistema: un regalo del cielo en un mundo cargado de demasiados perdidos.

miércoles, enero 04, 2006

Como un soplo

Dicen los tibetanos que cuando se llega al final de la vida uno se da cuenta que no ha servido de nada lo hecho, en el caso de que se hubiera hecho algo. Para los occidentales, es como si nos hubieran embarcado en una gran carrera con metas volantes a cumplimentar y premios y ovaciones generales si lo haces correctamente para luego, cuando llegas al final, en muchos casos, darte cuenta que fue una gran mentira que te contaron y de la que tú participiste o dejaste que otros te hicieran participar. No se si a veces ni siquiera te da tiempo a pensar en nada, la muerte puede llegarte sin que te enteres, por sorpresa, de una forma rápida dejando sobrecogidos a los que se quedan, que han de seguir caminando con la ausencia metida en los huesos, el dolor o la absoluta certeza de que estamos solos, absolutamente solos y es esa realidad la que nos hemos ocupado de embadurnar en neustro tiempo para, de repente y de un plumazo, descubrir que nacemos y morimos solos. Y, que hay algo de lo que no nos hablan, una verdad más suprema y luminosa que todos los carteles fosforitos de una gran ciudad: ¿tiene sentido estar aquí, existir, hacer y hacer?

Los que venimos de lugares más cálidos o tenemos una cultura andaluza pensamos mucho en estos aspectos, no se porqué la muerte, la vida, sus misterios insondables, el ronroneo, el amor en todas sus manifestaciones, el desamor, la pasión, el recuerdo, la traición, la amistad pura está presente constantemente en neustras conversaciones, en nuestras expresiones diarias, en nuestros afectos, en nuetsro dolor, en nuestro vivir, nuestro caminar. Eso es así. No es diferente, es cultural, es algo que se mama. Lo ves por la calle, lo ves en los bares, lo ves en tu casa, con tus amigos: te tocas, los tocas, lloras, gritas, te abrazas... Por ello es muy difícil que en determinados e íntimos aspectos puedas entenderte con personas más racionales, más pragmáticas, más de identificarse con sus hechos, sus andanzas. Dicen que es propio de la idisincracia andaluza más de pensar, de imaginar que no de hacer, de actuar; de la herencia de todos los pueblos que llegaron, vieron, conquistaron, se mezclaron, se quedaron y aportaron su granito de arena a la esencia de este pueblo.

Sobre la muerte, imposible concebirla sin la vida, sólo hay una cosa que temo: que me pille siendo otra. Quiero morirme como estoy viviendo, como he intentado siempre vivir incluso cuando no lo hacía: fiel a mi misma. El único miedo a la muerte es que no hayas vivido.

lunes, enero 02, 2006

Y el año llego



A fuerza de correr sin prisas, de pensar, de vernos, de estar y no aparecer, de reir y llorar; a medio camino entre lo que nos gusta y lo que hay; lo que se va, lo que nos queda, todo lo que nos queda; aquello que no volverá, lo que se fue. A tientas, a trompicones, a besos, a lágrimas... Se va el año y nos deja un pozo de sabiduria, de esperanza, de cariño, de corazones arrapados, de estrellas pintadas en firmamento, de huecos habitados, de recuerdos, de vivencias asumidas, del dolor de existir y crecer y cambiar de traje. Parece que se va el año pero sólo se da la vuelta para darnos la oportunidad de sonreir, de subir un escalón, no en altura sino en paciencia, en saber, de mirarnos a los ojos sonriendo, de no culpar, de decir la verdad, de aprender a responder 'No', de no dejar que te pisen y no pisar. De sonreir. Cuando el año se extinguía pensé en las almas que llevaba conmigo anidadas en mi y sonreís feliz, feliz de querer aunque no se merezca, feliz de ser, de amar, de equivocarme, de dar, de romper con todo, de volver después. Creo que este año me veré desde enfrente y sabré que la vida no es un camino de rosas pero que, contar las espinas, no sirve para nada. Hay que oler, olvidar las cicatrices, mimarlas y estar agradecidos porque, con mucho esfuerzo, con mucho dolor y mucha satisfacción, avanzamos, crecemos, somos más sabios o, al menos, lo intentamos. No hay que esperar nada, así todo nos llega.
Un año de emociones, que presiento equilibrará la balanza de nuestras / mis relaciones con los otros.
:)

lunes, diciembre 19, 2005

Conversar en domingo

Y hablamos del amor, otra vez, como si no existiera otro tema para una tarde de domingo, como si ninguna otra conversación pudiera acercarnos más en una comida - cena improvisada; hablamos del amor y apenas tenía ganas, ni fuerzas para despegar los labios, para dejarme llevar ni pensar así que accedí a escucharla, a observarla; allí, de pie, las tres, entre cafés y salsa, con música latina, con los tangos de Julio Iglesias y el atardecer que se nos colaba por la ventana. Sí, hablamos del amor y yo accedí a leer en sus miradas, en los silencios, en los pasajes de sus días, a verme en lo aprendido. Con el dolor en el rostro de Ylaria, con la pena inerte de sus huesos, con esa tristeza de no saber dar para no ser golpeada, con sus ojos cargados de soledad a fuerza de poner buena cara a la vida, de aprender a no querer, de condenarse a la nada. Hablamos de su amor, de eso que ella cree que es amor, de los desgarros, de su rostro cansado que algún día dirá algo más que amargura.

Y, hablamos del amor, en silencio, de los que tuvimos; de los que se fueron; de los que nos quedan, de los que están, de los que nos partieron en dos; de los que nos amaron tanto que nos dejaron marchar para no destrozarnos, para no matarnos, para llorarnos; de los que nos amaran lo necesario para quedarse a nuestro lado; hablamos de lo que sentimos, de las marcas dejadas, de las heridas infringidas, de las esquinas no dobladas, de los versos, del verbo, de la luz del sol que te sorprende por la mañana que se detiene en su piel, que te abriga; de los abrazos furtivos, de los besos que se escapan; hablamos del amor, de sus efectos, de lo que es, de lo que no es; de las llamadas inesperadas, esas que te voltean el alma; de las sonrisas encontradas, de una mano de madrugada; saboreamos la espera, desciframos el recuerdo, el contar las horas hasta volver a verlo, las escapadas, las risas, el contacto de nuestros ojos, y amamos. Hablamos del amor, las tres allí, entre cafés y platos acabados, sabor de cocina, de hogar, viendo pasar el tiempo; sabiendo bien que de esas cosas no se hablan. Sólo llegan.

sábado, diciembre 17, 2005

Una de sentido común

Frase del día dicha por Lucky sobre su enamorada:
'Sí estoy enamorado y se lo he dicho a ella'.
yo: ¡¡qué bonito!! ¿y qué ha dicho ella?
L: ¡qué no la conzoco y que no puede ser.
yo: Es verdad.¿Y que le has respondido?
L. Pues que por eso estoy enamorado porque nola conozco, cuando la vaya conociendo ya me iré desanomorando. Si veo que es una parda pasaré de eso y si no, me quedaré amor.
(Hay realidades que me superan;)

jueves, diciembre 15, 2005

'Los chestianos'


Los chestianos (chestanos) son de Cheste, un pueblo de Valencia, o sea que son valencianos y menos mal porque eso se traduce en un espíritu alegre y festivalereo y eso, se agradece, yo, al menos, siempre lo agradezco. Los chestianos (chestanos) llegaron a estos lares poco a poco, en silencio, bueno, silenco, silencio, poco, la verdad; y se han ido quedando, aposentando, haciendo suyo cada rincón de la parte vieja de esta ciudad. No en vano, todos o casi todos viven en la misma zona, apiñaos, con su paellera, su gas butano para hacer las paellas, su agenda de actividades varias, improvisadas, siempre hay un campo cerca o una playa o un parque o una casa... todo la aire libre y sino, pues hacen un agujero y a improvisar... Los primeros en poner la bandera así por libre, fueron david y Nuria, que se convirtieron en testigos presenciales de todos mis 'yo', de mi vida, de mis amigos, de mis casas, de nuestras risas. Luego llegó Sergi, alias 'Marco Antonio' y los bailes en el Cangrejo... Ruben con su inumerable lista de conquistas, su estilo impecable y su parsimonia, y un buen día apereció Vanesa, desde Alemania, Carlitos... Yo veía que aquello iba 'in crecendo' y que el pueblo de Cheste se iba vaciando... No con cierta nostalgia de que mis amigos no hicieran lo mismo y vaciaran el nuestro para hacer otro pueblo nuevo todos juntos :)

Asi que el primer día de noviembre decidimos reunirnos para hacer eso que hacen las familias, aunque sean anticonvencionales como la nuestra, compartir e intimar. Y así tirados en la playa,, viendo atardecer, compartiendo, comiendo, existiendo juntos, escuchándonos sin prisa, viendo pasar las horas... me di cuenta de lo que éramos, y nos decidimos: crearíamos un pueblo, todos juntos, nos entusiasmo la idea hasta que comenzamos a discutir por las labores a desempeñar de cada miembro... :) De aquel momento y aquella decisión tomamos una instántea para recordar la imagen de los fundadores del primer pueblo independiente o no...

Los chestianos parece que han hecho piña, le han tomado pulso a la city y ya no se van asi que ahora forman un grupo perfectamente unido, con un nexo de conexión fuerte y donde yo me veo felizmente inmersa. Yo y aquellos que vienen conmigo.

miércoles, diciembre 14, 2005

Me faltan

Esta mañana al despertar el corazón me latía más deprisa de lo normal; me acerqué ambas manos al pecho, tratando de
escuchar que me decía, luego giré sobre mi, abrazando mi cintura suavemente, cerré los ojos, soñando.
Hoy al despertar noté que no iba a ser un gran día, que me costaba decidir qué hacer, que no me alegraba lo suficiente, que estaba obtusa, aparcada en una esquina, bajo el frío, sin pensar.
Esta mañana temprano escuché dentro de mi, mientras me arreglaba, un crujido leve sin identificar, reconocido, abierto;sonreí al comprobar que se me desentumecía el alma y, la piel, viva, añoraba.

martes, diciembre 13, 2005

El caseron veneciano

Los últimos hechos inesperados acontecidos en nuestra casa Galileo... (no cuenta la desaparición de las Coca colas en dos horas, ni del papel
higiénico...) han dado mucho de que hablar.
El otro día, hablando con mi Verita de fenómenos extraños (esos que ella ve y que
yo, morbosa, le pido que me cuente) caí en
la cuenta que mi aparato de música se enciende en ocasiones solo, sin ayuda de nadie.
La verdad es que no le había dado importancia, ya que lo achaco al lío
de cables que tengo en el mini dormitorio, pero ya se sabe, lo mismo
debería empezar a preocuparme, aunque eso de pre-ocuparme, no va conmigo :)

Miedo, lo que se dice miedo, nada igual al que nos transmitía el 'Castello'
de Venezia, nombre con el que bautizamos la casa donde viví durante tres meses con María, Lalia y el resto de
los niños. Un antiguo convento reutilizado como casa para 'guiris', con escaleras señoriales a la entrada, fotos en blanco y negro de parientes lejanos y rudos, lámparas de cristal cayendo del cielo,
habitación - mazmorra incluida y escudo de armas, que harían las delicias de yankees y japoneses pero que repele a los latinos. Mira que había casas en Venezia, modernas, recuperadas, buhardillas..., pues a nosotros nos tocó la 'típica casa de terror de parque de atracciones' Todo el mundo
que venía a visitarnos quedaba encantado y nos decía que era muy auténtica, si, y lo era, lo era... tan auténtica
que ni el administrador quería venir a cobrarnos.

La verdad es que la casa era una joya para una ciudad como Venezia,
totalmente ambientada, con un angosto pasillo al que se abrían las dos habitaciones y la cocina, custodiado por tres cuadros
tenebrosos y oscuros, que ponían los pelos de punta... Era lo que más impactaba a los visitantes, los cuadros. Aquí se les torcía la sonrisa... No era para menos, la temática de los mismos fue objeto de debate durante los tres meses. Los cuadros, separados entre si por la misma distancia y simétricamente colocados, representaban: el primero, a unas monjas vistas en la lejanía, vestidas de negro, que
parecían alejarse por un bosque oscuro; los otros dos eran los retratos de un niño y una
niña, ambos llorando, compungidos, con rostro de tristeza, soledad y angustia... Decían -los antiguos del lugar- que estos cuadros representaban imágenes de la vida de estos conventos, donde, los pecados de la carne de las 'hermanas' terminaban con partos silenciados y niños escondidos... pfffffsfsfsfffsfsfffs....

Una alegría, vamos.

Yo, por si acaso, escogí una habitación luminosa, con vistas a la calle, por donde pasaban, concretamente,
seis personas a lo largo de toda una jornada vespertina y por la que retumbaba las voces en la lejanía, recibidas en mi
casa como una prueba científica de que, fuera, en alguna parte, había vida :)
En este reparto de habitaciones -y por ser la más mayor de la casa- decido, sutílmente, por supuesto, otorgar a los
hombres del piso la habitación - mazmorra. La mazmorra, bautizada así por lo similar de sus características a una tórrida estancia de torturas, era una amplia habitación situada al final de la casa, pero al final, final, vamos que te podías salir de la ciudad sin pisar la puerta de la calle, y, al final también del angosto pasillo, custodiado por los ya descritas obras de arte...()
Se acedia a ella por una puerta y, tras bajar unas breves escaleras curvilineas, que impedían ver en su totalidad quien te esperaba en la entrada de la habitación, aparecías en esa estancia con dos camitas y presidida por una especie de señora de piedra, que no sabías que daba más terror si estar en el subsuelo o verte tumbada en esa cama de cara a la pared. Yo, la verdad, sólo podía imaginar, una vez allí, lo difícil que sería escapar en caso de un
inesperado peligro tipo peli de miedo.
Los chicos accedieron a ocuparla sin demasidas resistencias y las novias de los chicos, por ende, también,
se ve que era más íntima pa' sus cosas.

A nosotras, que estábamos compuestas y sin chico nos daba igual.
En el salón había un escudo de armas, con sable incluido y un extraño cuadro naif de una niña de colores que mirara
para donde miraras parecía que siempre te observaba. Cuando cenábamos todos juntos, tratábamos de alegrarnos unos a otros pensando en la suerte que teníamos de vivir en una casa así :)
Pero, quizás lo más extraño de la casa era el baño... el baño... Entrar en el baño a ducharse era una odisea... y no sólo por
los escasos grados centígrados, y los extraños complemento inútiles que había y que te obligaban a hacer contorsionismo para dejar las ropas, no poner los pies en el suelo y mojarte a la vez, (obvio decir que había que abrir y cerrar dos puertas y atravesar hasta llegar al baño). Lo que de verdad causaba furor era ducharse y mirar hacia arriba: todo el techo estaba empapelado con un papel setentero de flores, pero flores enormes que no dejaban ni un hueco libre. Las paredes, idem, flores lilas y rosas con espinas, abiertas y cerradas, que te rodeaban. Y, cuando ibas ycerrabas la cortina de plástico: ¡¡¡¡Más flores!!!!
Esto nos hacía dudar del gusto del dueño o de su salud mental...

Lo cierto es que cuando saliamos por la noche, si no lo hacíamos juntos y alguno volvía antes que el otro,
nos metiamos en la cama (nunca sabíamos si los chicos estaban porque nadie se atrevía a aventurarse por ese pasillo hacía aquella tenebrosa puerta) y encendiamos las luces del pasillo y el salón, atenta a los ruidos de la calle, tapadas hasta el cuello y oyendo como toda la casa crujía... Nunca antes nos había dado tanto alegría que los que llegan de fiesta te despertarán tampoco les decías que estabas esperando, claro :)

lunes, diciembre 12, 2005

Navidalandia

La semana pasada tuve la confirmación de la noticia: la Navidad nos ha invadido, un año más y no hay forma de escapar, y menos si vives a cien metros del Patrocinador Oficial de las Fiestas, imposible huir. Vamos, imposible e inaceptable, casi una batalla perdida que mejor dejar pasar. Ya sospechaba yo que me pillaría, de nuevo, 'in fraganti', cuando allá a finales de octubre descubrí la primera de las luces colgantes que inundan hoy mi calle. Por aquel entonces, me quedé extasiada, mirando el cielo, y tratando de entender que pintaban en mi calle esas luces de colores con formas de ciervos -que, no es por criticar, pero yo nunca he visto un ciervo, no se porque tengo que verlo en luces de Navidad- al poco tiempo se unieron otros viandantes que me miraban a mi, mientras yo realizaba conexiones mentales. 'tengo calor, voy en manga corta y mañana es el día de Todos los Santos, que porras pintan estas bombillas aquí'. Con resignación me imaginé un no lejano mes de agosto con Belén Viviente playero para que le vayamos tomando el pulso a la Navidad. No es que no me gusten estas fechas, me encantaban; pero es entrar en Noviembre y Diciembre y sentir como un expolio de los sentidos con este festival de luces y gritos y esa velocidad.
El jueves pasado, fiesta, se me ocurrió acudir a mi también al centro generador de toda esta debacle, el Corte Inglés, sabía que era un error, pero me veía obligada. Y, fue un error... sobre todo cuando un grupo de adolescentes cantores, vestidos de negro 'gospel' y con gorro de Papa Noel (que aborrezco) comenzaron a perseguirme por los pasillos y escaleras mecánicas, cantando villancicos en inglés y chasqueando los dedos al unísono, mientras sonreían y bailaban claqué ¡¿Claqué?!... al ritmo del 'Jigle bells' de toda la vida :O Llegué a casa estresada perdida y con una melancolía que no sabía bien de dónde procedía:'¿Pero, si siempre te han gustado estas fechas hija? .me decía mi madre a través del hilko telefónico, mientras yo cocinaba para unas amigas- 'Pués ahora me entra como un rsquemón rancio'... le respondo.
Dilucidando, dilucidando llego a la conclusión que tal vez tanto desasosioego me llega por esa 'obligación' que parece despertar en todos nosotros, estos días, obligación a esconder miserias y mostrar alegrías; o quizás, porque no me reconozco, no reconozco nada de este destello de luz, color y 'jingles bells' y ciervos y hadas y regalos y un popurri de historietas que hacen que te confundas más aún.

No encuentro entre mis recuerdos similitud alguna entre esto y el frío de mis días de niña en diciembre; la emoción de ver las primeras luces puestas a pocas semanas de la Navidad con la tranquilidad con la que lo hacían los trabajadores del ayuntamiento, sin inmutarse, ni precipitarse; los pollos que mi abuela criaba y mataba sin compasión alguna en Nochebuena; Pero, entonces, mientras escribo recuerdo a mi padre, como tocaba, todas las sobremesas previas a la llegada de la Nochebuena, la puerta de la cocina, rítmicamente, con las manos, para empezar a ensayar los villancicos de cara a Nochebuena. Y me doy cuenta que la Navidad la llevo puesta todo el año y que es el exceso de destellos de estos días lo que me ciega.

Claro que, si lo pienso, peor lo tiene mi amigo Oscar, en Argentina, que tiene que pasar estos días a 40 grados, vestido de papa Noel y haciendo sonar una campana... aún tendremos suerte :)

Entrando


Copyright J. Mariscal

Metida en mi misma, sin muchas ganas de despegar los labios para que no se esfumen los sabores que guardo; sin fuerzas para atender las atenciones de los otros, que me reclaman, me explican, me solicitan, me hablan; con destellos de luz que te deshacen desde mis ojos, si escuadriñas un poco ;de esta guisa me voy a que me den de cenar a casa de una amiga de Neus. No es uno de mis mejores ropajes, pero ¿quièn necesita cubrirse cuando ya va arropada? Pues de esta guisa me planto por dos motivos: 1.- Vive al lado de mi casa; 2.- Prefiero algo donde no tenga que descubrir demasiado de mi; 3.- ES lo que me apetece (esto es porque sí). Así que, deseando vaciar mis sentidos para volverlos a llenar y no acabar nunca :) llego a una cena prenavideña, donde neus y Ricard me hacen reir con su extravagante relación de pareja y donde el vino me hace fluir aún más en mi. Trato de no detener mi mirada en ningún lugar concreto que no sea mi plato cubierto de unas ensaladas austeras pero que hacen las delicias de convidados poco dados a florituras -obvio- y sí, encantados de conocerse entre ellos, eso por supuesto, que no pierden ocasión de alabarse asi mismos, uno por uno, todos ellos por entero con contadas excepciones. Las frases que más se oían variaban entre la siguiente gama: 'Ya es el cuarto idioma que hablo; '¿eres italiana? Si se te escapaba alguna palabra en tuy lengua non ti preocupare que yo he estado en Italia y te entiendo... estuve un año bla blabla....' 'Conozco a los catedráticos más importantes de la UB'; 'He hecho tropecientos tesis'; 'Hemos viajado lo más lejos posible';'Mi novia -aqui presente- además de ser modelo es muy inteliogente'. Y de vez en cuando me miraban discretamente intentado averiguar cual era mi mérito para estar sentada con sonrisa perenne, y pasando olímpicamente de tanto estres acumulativo de posesiones. Mi mayor preocupación estaba en encontrarle alguna gracia a la solitaria hoja de lechuga de mi plato sin apenas una cebollita por encima o una aceituna o un tomate pocho o un algo que la cubra. '¿Yo? -respondo- No hago nada que me mantenga demasido tiempo alejada de mi misma', admito, despreocupada sin dejar de masticar, con interés cero y descargando la luz que lleva puesta mi mirada.

domingo, diciembre 11, 2005

Mar sobre azul



(Atardecer en Sanlúcar de Barrameda. 2001)


Esta mañana pintaba de azul la ciudad, el aire, la luz, las risas. Como si todo se moviera a un ritmo más pausado de lo habitual. Ni excesos en los gestos, ni grandes batallas por el tiempo, ni esfuerzos de sobra, sólo espacio mecido
entre manos que se acompañan; sólo el devenir de personas. Esta mañana he abierto los ojos cargados de colores, pintados de vida y saltado a la calle despacio, segura al pisar, fluyendo al compás de mi misma, de los otros, de lo que se, lo que se percibe sin esfuerzos.
Esta mañana pintaba de verde el mar, con sus aguas bordeando mis orillas, entregada a la tierra que piso, al aire que me envuelve, al sol que se me cuela por dentro, que llevo dentro, que pinto por dentro y más adentro de mi, y que se deja ver a vueltas por mi piel, y la tuya.

viernes, diciembre 09, 2005

Gibran Khalil y el amor

“Que haya espacios en vuestra comunión,
y que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos uno al otro, pero no hagáis del amor una traba:
Llenaos las copas el uno al otro,
pero no bebáis en una sola copa.
Bailad y cantad juntos y sed alegres;
pero permitid que cada uno pueda estar solo,
al igual que las cuerdas del laúd están separadas y , no obstante,
vibran con la misma armonía”.

Khalil Gibrán (1913)

Y ese es el misterio que hemos olvidado con el trasiego de los años, de las historias, de los miedos implantados; o que no hemos aprendido (al menos, no todos). Porque si no sabes estar contigo mismo, es imposible estar con otro.

miércoles, diciembre 07, 2005

Restos

Es muy didícil salir inmune de la vida, muy, muy difícil. Lo veo a diario, lo he visto en mi, lo veo a mi alrededor. Lo huelo en las palabras que me dedican los otros, en los recelos, en sus huídas, en las justificaciones más comunes: 'yo soy así'; 'que le voy a hacer', orgullosos de vivir cubiertos y recubiertos por mil corazas deformadas, asustados. Es muy dificil escapar indemme de los estragos de la vida, de sus recovecos, de los saltos que debes dar a empujones, atropelladamente sin quererlo la mayoría de las veces, temiendo. Es una tarea de titanes superar los desvios de caminos, los desencuentros, las verdades a medias y las mentiras, salir airosos de las escenas que te deja grabadas la vida, afrontar los errores, asumir los hechos.
Me doy cuenta de esto en las conversaciones que escucho, en las historias que me cuentan a diario, una y otra vez las mismas, en las preocupaciones banales o no, en los rencores acumulados, en la incapacidad de perdonar, de entendernos a nosotros mismos y por ende de poder amar al otro. Parece casi imposible moverse libre por la vida, por los surcos que ésta nos deja, los charcos de barro que hay que atravesar y atravesamos, parece imposible responder con una sonrisa y una palabra tierna de amor sin pensar mil consecuencias de este hecho. Parece imposible que ni siquiera lo que no es innato nos surga con naturalidad. Y lo veo, lo veo en los gestos de las personas que me rodean, en sus miedos, en sus miradas torcidas, en sus palabras heridas, en el peso de sus mochilas cargadas de dolor, de recuerdos innsanos y resentimientos y que soltamos a la menor oportunidad en brazos del otro.

Ayer mientras paseaba tranquilamente agarrada del brazo de Carmen, con Vero y Esther, buscando las cuatro un barecito tranquilito donde posar nuestras sonrisas recién encontradas. Carmen, a la que apenas conozco pero que ya considero una persona entrañable, me decia que qué hermoso era el hogar que había creado -tercera vez que surge esta palabra a mi alrededor en una semana- 'Un hogar' -medité- y mirándola a los ojos me di cuenta de que todo el dolor y la soledad que habia sentido en mi vida la habia transformado en amor, en un amor por mi misma y por los otros; un amor incondicional nacido de dar y dar y dar cuando ya no había nada más que dar. Un hogar que se forjó poco apoco sin apenas yo darme cuenta, que se iba labrando por dentro de mi, sin yo enterarme, que se me iba cubriendo de paz y armonia mientras yo miraba hacía otro lado; un hogar que se tejia tenúe a la par que yo buscaba y buscaba por todos lados; un hogar que siempre estuvo ahí y que no sabía ver, como todos...

Parece mentira que no hayamos aprendido de todo esto.

lunes, diciembre 05, 2005

Me habitan

Por dentro los silencios, las calles huidízas, la penumbra entre cuerpos, un abismo de calma, trozos sueltos de mis sueños. Sin excesos. Se me queda atravesada a destiempo la vida partida, los sonidos que arrastra el silencio, el aire que despeina mis lágrimas, los huecos de tu cuerpo. Se tuercen por el medio las pasiones, los lamentos, las pérdidas y los encuentros.
Hay momentos donde la vida te habita, se te anida por dentro, se te encarama. Hay momentos que no son de ahora, sino de entonces; y no para ahora, sino para siempre; hay momentos en nuestra vida que se mecen en nosotros esperando pacientes, expectantes, aguardando entre el espacio leve de nuestras prisas, entre el desencanto y la alegría para asaltarnos de frente.

Los pliegues de una vida son las que conforman, si sabemos deshacerlos bien, un todo; un hermoso y siempre valeroso 'Todo'. Y sólo lo sabes entender cuando lo tienes delante.